mayo 27, 2008

TOMAR LA PALABRA

Me acuerdo de mis veinte años… de esta tarde de mayo… del año 68... haberme subido a la silla del estrado… haber, por primera vez de mi vida, tomado la palabra… haber empezado diciendo “la anarquía no es el desmadre sino la organización del caos”… sonrojarme… sudar… callarme… bajarme.

Desde entonces… cuarenta años de silencio.






EL DEBER DE LA PALABRA


Pierre Clastres


Hablar, es ante todo detentar el poder de hablar. O más aún el ejercicio del poder asegura el dominio de la palabra: sólo los amos pueden hablar. Con respecto a los sujetos: conminados al silencio del respeto, de la veneración o del terror. Palabra y poder mantienen relaciones de tal naturaleza que el deseo de una se realiza en la conquista del otro. Príncipe, déspota o jefe de Estado, el hombre de poder es siempre no sólo el hombre que habla, sino la única fuente de palabra legítima: palabra empobrecida, pobre pero rica en eficiencia pues se llama mando y no quiere sino la obediencia del ejecutor. Extremos inertes por sí mismos, poder y palabra no subsisten el uno sin el otro, cada uno de ellos es sustancia del otro, poder y palabra se establecen en el acto mismo de su encuentro. Toda toma de poder es también una ganancia de palabra.

Todo ello concierne en primer lugar a las sociedades fundadas en la división: amos-esclavos; señores-sujetos; dirigentes-ciudadanos, etc. La marca primordial de esta división, su lugar privilegiado de despliegue, es el hecho masivo, irreductible, quizás irreversible, de un poder separado de la sociedad global en el que sólo algunos miembros lo detentan, de un poder que, separado de la sociedad, se ejerce sobre ella y, si fuese necesario, en contra de ella. Lo que aquí ha sido designado es el conjunto de las sociedades con Estado, desde los despotismos más arcaicos hasta los Estados totalitarios más modernos, pasando por las sociedades democráticas en las que el aparato de Estado, si bien liberal, no aloja menos en sí el amo lejano de la violencia legitimada.

Vecindad, buena vecindad de la palabra y del poder: he aquí que suena claro a nuestros oídos largo tiempo acostumbrados a la escucha de aquella palabra. Ahora bien, no se pude desconocer esa enseñanza decisiva de la etnología: el mundo salvaje de las tribus, el universo de las sociedades primitivas o aún - y es lo mismo - de las sociedades sin Estado, ofrece extrañamente a nuestra reflexión esta alianza ya revelada, pero para las sociedades con Estado, entre el poder y la palabra. Sobre la tribu reina su jefe y este igualmente reina sobre las palabras de la tribu. En otros términos, y particularmente en el caso de las sociedades primitivas americanas, el indígena, el jefe - el hombre de poder - detenta también el monopolio de la palabra. No es necesario preguntar a estos salvajes: ¿quién es vuestro jefe? sino mas bien: ¿quién de entre ustedes es el que habla? Amo de las palabras: numerosos grupos nombran así a su jefe.

No se puede pues, al parecer, pensar el uno sin la otra, el poder y la palabra, puesto que su vínculo, claramente metahistórico, no es menos indisoluble en la sociedades primitivas que en las formaciones estatales. Sin embargo sería poco riguroso ceñirse a una determinación estructural de esta relación. En efecto, el corte radical que divide a las sociedades, reales o posibles, según sean estatales o no, este corte no dejaría indiferente el modo de enlace entre poder y palabra. ¿Cómo se opera esto en sociedades sin Estado? El ejemplo de las tribus indígenas nos enseña.

En ellos se revela una diferencia, a la vez la más aparente y la más profunda, en la conjugación de la palabra y del poder. Esta diferencia radica en que si en las sociedades con Estado, la palabra es el derecho del poder, en las sociedades sin Estado, por el contrario, la palabra es el deber del poder. O bien, para decirlo de otro modo, las sociedades indígenas no reconocen a su jefe el derecho a la palabra por el hecho de ser su jefe: exigen del hombre destinado a ser su jefe que pruebe su dominio sobre las palabras. Hablar es para el jefe una obligación imperativa, la tribu quiere oírlo: un jefe silencioso ya no es un jefe.

Y que no se preste a equívocos. No se trata aquí del placer, tan vivió en muchos salvajes, hacia los bellos discursos, por el talento oratorio, por el afán de hablar. No se trata aquí de cuestiones de estética, sino de política. En la obligación de que el jefe sea hombre de palabra se advierte en efecto toda la filosofía política de la sociedad primitiva. Allí se despliega el verdadero espacio que ocupa el poder, espacio que no es el que pudiera creerse. Y es la naturaleza de este discurso cuya repetición la tribu vela cuidadosamente, es la naturaleza de esta palabra guía que nos indica el lugar real del poder.

¿Qué dice el jefe? ¿Qué es una palabra de jefe? Es, en primer lugar, un acto ritualizado. Casi siempre el líder se dirige al grupo cotidianamente, al alba o al crepúsculo. Extendido en su hamaca o sentado cerca del fuego, él pronuncia con voz fuerte el discurso esperado. Y su voz, por cierto, necesita potencia para hacerse oír. Nada de recogimiento, nada de silencio mientras habla el jefe, cada uno sigue tranquilamente, en sus ocupaciones como si de nada se tratara. La palabra del jefe no es dicha para ser escuchada. Paradoja: nadie presta atención al discurso del jefe. O mas bien se finge la desatención. Si el jefe como tal debe someterse a la obligación de hablar, las gentes a las cuales se dirige, en revancha deberán parecer no oírlo.

Y, en esencia estos no pierden, si es posible decirlo, nada. ¿Por qué? Porque literalmente, el jefe no dice nada. Su discurso consiste esencialmente en una celebración, numerosas veces repetida, de las normas de vida tradicional: “Nuestros antepasados se sintieron bien por vivir como vivían. Sigamos su ejemplo y de este modo llevaremos juntos una existencia tranquila”. He aquí más o menos a qué se reduce un discurso de jefe. Comprendemos así que no es algo inquietante para aquellos a quienes va dirigido.

¿Qué quiere decir hablar en este caso? ¿Por qué el jefe de la tribu debe hablar para no decir nada? ¿A qué demanda de la sociedad primitiva responde esta palabra vacía que emana del lugar aparente del poder? Vacío, pues el discurso del jefe no es un discurso de poder: el jefe está separado de la palabra porque está separado del poder. En la sociedad primitiva, en la sociedad sin Estado, el poder no se encuentra del lado del jefe: de lo cual resulta que su palabra no puede ser palabra de poder, de autoridad, de mando. Un orden: es lo que el jefe no sabría dar, he aquí el tipo de plenitud rehusada a su palabra. Aquel jefe lo bastante loco para soñar, no tanto con el abuso de poder que no posee, sino con el uso mismo del poder: a un jefe que quiere ser jefe se lo abandona: la sociedad primitiva es el lugar del rechazo de un poder separado, puesto que ella misma y no el jefe es el lugar real del poder.

La sociedad primitiva sabe, por naturaleza, que la violencia es la esencia del poder. En este saber radica el cuidado constante por mantener separados uno de otro el poder y la institución, el mando y el jefe. Y es el campo mismo de la palabra quien asegura la demarcación y traza la línea de división. Constriñendo al jefe a moverse sólo en el elemento de la palabra, es decir, en el extremo opuesto a la violencia, la tribu se asegura que todas las cosas permanezcan en su lugar, que el eje del poder se reparta en el cuerpo exclusivo de la sociedad y que ningún desplazamiento de fuerzas venga a alterar el orden social. El deber de palabra del jefe, ese flujo constante de palabra vacía que debe a la tribu, es su deuda infinita, la garantía que prohíbe al hombre de palabra llegar a ser hombre de poder.





mayo 25, 2008

NOS ASOMAMOS AL PRECIPICIO... PERO NO TODO ESTA PERDIDO.



Domingo 25 de mayo del 2008, 09:49 horas... solo el calendario y la hora que aparece en mi computadora me aseguran que realmente estas sean la fecha y la hora reales… reales para quien, en que lugar del planeta… para mi en un espacio y tiempo determinado… determinado para quien… en función de que… mi realidad es la realidad de todos… o solo Mi realidad.
El punto es que me puse frente a esta computadora para hacer la programación de la producción de la semana que viene…¿porque?... porque se supone que es parte de mi trabajo…¿cuál es mi trabajo?... ¿que sentido tiene hacer este trabajo?... siquiera tiene algún sentido… digo para mi… ya se que posiblemente… para quienes mandan… tenga algún sentido… aunque dudo que este sentido vaya mucho mas allá del simple gozo que puede procurar el sentimiento de creer que ejercemos algún dominio… no importe de que naturaleza ni en que ámbito, ni sobre que o quien… lo importante es que dominemos… ejercitamos la dominación… y esto es lo que realmente cuenta… nos trajeron a este mundo sin preguntarnos… nos aventaron aquí… sabemos que este paso será breve e inconsistente… no éramos nada … y a la nada regresaremos… por lo que lo único que puede cargar de algún sentido nuestra pasajera presencia en el mundo de los vivos… y lo no vivo… es la dominación… el sentimiento que no somos una nada en la nada… dado que algo, alguien… depende de nuestro poder… la imprescindible sensación de poder… que solo otorga la dominación… si el poder de los dioses es crear... el de los hombres es dominar... la sensación de que algo o alguien esta sometido a nuestro dominio… nuestra voluntad... sometido por la fuerza… quizás… seguramente… el dominio siempre es el ejercicio de una fuerza… pero para nuestras modernas mentes… desarrolladas mentes… el máximo gozo del ejercicio de la dominación es el que proviene de nuestra mente mas que de nuestro cuerpo… porque creemos que ahí es donde radica la humanidad… nuestra humanidad… en la mente… la de todos … y la nuestra… el razonamiento… la capacidad de distinguir entre el bien y el malo… la verdad no existe… los valores absolutos tampoco… no… simplemente distinguir entre lo conveniente y lo inconveniente… para nosotros... para mi... es una simple cuestión de intereses… y no de valores… de lo que se trata no es de juzgar... valorar… sino de calcular… benditas sean las matemáticas… que seria de nosotros… de nuestra moderna humanidad… sin las matemáticas.
Dostoyesvki escribió… en alguna parte… no me acuerdo donde… aunque supongo que en algún trozo de papel… al no ser que en alguna pared de alguna cárcel… o algún manocomio... si es que alguna vez en su vida piso un manicomio… cárcel, manicómio… los dos únicos espacios donde la humanidad organizada como tal permite que el encerado en su cuerpo y su mente… pueda volar.
Decía…escribía… Dostoyevski… dijo… escribió… que… si dos mas dos no pueden ser mas que cuatro… ya no hay mas vida sino muerte.
La razón matemática… hija del deseo de la dominación… la sin razón de la vida… de nuestra vida… madre de nuestro deseo de dominación… del ejercicio del poder… sobre lo que sea, quien sea… muerto Dios… madre de la razón matemática… madre del utilitarismo… madre del economicismo… madre de la mercantilización de la vida toda.
No pretendo el regreso de Dios… del engaño… del temor… pretendo la llegada de una humanidad liberada de toda dominación… del ejercicio de todo poder… una vida en la cual el sentimiento de la existencia… MI existencia… y el gozo… MI gozo… se multiplique… se ensanche… con el gozo del sentimiento de la existencia de todos los demás…

Sabiendo que… por lo pronto me resulta todavía imposible sustraerme del todo a mis obligaciones laborales… pero que poco a poco voy ganando… centímetro a centímetro… esta liberación… cumpliré… si no hoy… por lo menos mañana… con mi obligación de planear la producción semanal… pero que… eso si… y porque así lo vengo haciendo desde principios de este año… no averiguare nunca en que grado dicha programación se cumple…y ni siquiera si se cumple…. de igual modo que seguiré asistiendo a las juntas del Consejo… por la tertulia… o el chacoteo previo… pero dejare de intervenir… y mucho menos presentar algún reporte… en el cual no creo… como tampoco nadie cree… en la utilidad… de ninguno.
Todos sabemos que solo se trata de cumplir con una cierta liturgia… y que terminado el Consejo… todos los asistentes son plenamente conscientes de la perfecta inutilidad del mismo… y que bueno que así sea… todavía hay alguna esperanza… nos asomamaos al precipicio... pero no todo esta perdido.... todavia podemos disfrutar del vértigo... antes de saltar... para caer... para volar... antes de caer... trascender su condición... espejismo... ¿utopía?

mayo 06, 2008

¿RESISTENCIA CIVIL PACIFICA O RESISTENCIA CIUDADANA ARMADA?


¡Hermosa fotografía!


¿Qué vemos?
La clausura de lo que los medios describen como “la mas alta tribuna política” del país.
¡Un secuestro!... ¡un atentado!... ¡Dios, que horror!... ¡un sacrilegio!... persignémonos… el mismo Satanás, disfrazado de “Peje”, ha osado mancillar de su odio por las instituciones (que como siempre nos dieron los padres de la Patria) la impoluta tribuna desde la cual los representantes del Pueblo (¡nuestros representantes!) cumplen, con republicana abnegación (lastima que en tiempos normales los mismos fariseos se pasen el tiempo despotricando a toda hora contra estos mismos representantes de la voluntad popular), con su sagrada misión de expedir las leyes que nos gobiernan.
Un artero atentado de unos cuantos “violentos” (a las ordenes de un emulo de algunos de los mas emblemáticos carniceros y dictadores de la historia mundial) contra lo que permite y garantiza la convivencia pacifica de los mexicanos. Desde 2006 el linchamiento mediático (que se esconde casi siempre el anonimato) es el deporte favorito de la derecha mexicana heredera del sinarquismo.
Me permito abrir un breve paréntesis, ¿por qué será que en compañía de Hitler, Musolini y Pinochet se les ocurre mencionar a Huerta (que pobrecito se queda muy chiquito en comparación con los demás mencionados) pero se olvidan de Franco?.


A esta virulenta denigración, quienes acostumbran apoyar a AMLO (todo el mundo sabe que estas iniciales son las de Andrés Manuel López Obrador, también apodado por sus enemigos “peje” o simplemente “el señor López” o a ultimas fechas el “señor peje”) claman alto y fuerte que la pretendida arremetida de de AMLO contra las instituciones es una exageración, una deformación, un embuste, una exageración de la verdadera intención de AMLO, la cual se limita a intentar detener la encubierta privatización de PEMEX.


En lo coyuntural puede que así sea, que solo se busque parar la reforma (que en realidad solo será pospuesta, la magnitud de los intereses en juego es demasiada para que un pretendido debate nacional pueda cancelarla) pero no hay duda de que la “dimensión simbólica” de la clausura de la tribuna si expresa un explicito rechazo de las actuales instituciones, o por lo menos un severo cuestionamiento de las mismas.
¿Por qué no asumir esta dimensión que es real, porque negarla?. Que el Poder aproveche la oportunidad para desacreditar el acto, la persona y el proyecto político, es normal. Serian idiotas de no hacerlo…pendejos de no sacar partido de lo que ellos consideran como un graso error… o se esfuerzan en presentar como tal. Que nuestros poderosos caballeros se enfundan en la armadura de la legalidad, el respeto al estado de derecho y otras falacias por el estilo, para salir en defensa de la ultrajada dama, es su rol… pero que los supuestos partidarios de AMLO se quejen de esta actitud, es sencillamente pueril.


El mismo López Obrador manda las instituciones a la mierda, pero acepta jugar en la cancha de estas con sus reglas… cuando todos sabemos (o deberíamos de saber) que en política quien acepta jugar en la cancha del adversario respetando las reglas del juego diseñadas e impuestas por el, acepta de antemano su derrota. La tan cacareada (o vilipendiada) resistencia civil pacifica es solo un tapa rabo que oculta la anticipada capitulación de quien la promueve. Como quedo mas que demostrado con el famoso “plantón de Reforma”, se trata de una resistencia que inmoviliza la creciente disposición de muchos a la lucha en vez de llevarla (la disposición como tal y no quienes están dispuestos a) a la única acción de resistencia que representa una verdadera amenaza para el poder… la inmovilización de su imperiosa necesidad de movilidad.


Después de la elección presidencial del 2006, el señor López Obrador (y con el muchos de quienes depositaron en el su esperanza en que ahorra si, “primero los pobres”) tomo conciencia de que las instituciones y la legalidad no son mas que los instrumentos que permiten a quienes detentan el verdadero poder y lo ejercen a través de sus representantes (que el poder se encarga de presentar como los representantes no solo de quienes supuestamente lo eligieron sino de la abstracción “Pueblo”) hacerse del mismo, ejercerlo, disfrutarlo y asegurar su permanencia en el mismo. Sin embargo, no se atreve a tirar las conclusiones políticas (en el sentido de las acciones a tomar para combatir al poder o por lo menos ofrecerle resistencia) de esta “toma de conciencia.” Acampa en una posición intermedia entre una acción respetuosa de la legalidad (haciendo uso de los instrumentos “permitidos” por esta) y otra que iría mas allá de esta legalidad. Es como si un boxeador tuviese las dos manos atadas al cuerpo y aceptase que le desataran una de estas para pelear con un adversario que pudiese hacer uso de sus dos manos. Esto además de que fuese un peso súper pluma y su contrincante un peso pesado, que el réferi fuera empleado de su adversario y que este no solo tuviese el uso de sus dos manos sino un arma en cada una de ellas. Siguiendo con esta metáfora, lo primero que tendría que hacer (si es que quiere seguir con vida) es bajarse del ring, para no volver a subirse en el, desatarse la otra mano, tratar el también de conseguir armas (aunque sean menos sofisticadas que las de su adversario), acosarlo y golpearlo de improviso antes de retirarse de inmediato y repetir la dosis.


Creamos nuestra existencia y nuestra comunidad… o cuando menos resistamos.


¿Por qué quedarse en la cancha del adversario, porque esta dualidad, recurrir a acciones que a veces se desarrollan en el seno mismo de las instituciones (las utilizan, tratan de aprovecharlas) y a veces en sus orillas… pero eso si siempre respetuosas de la legalidad?. El argumento de mas peso, al que siempre se recurre, es el que dice que adentrarse en el camino de la ilegalidad lleva irremediablemente a la violencia, la perdida de gran parte de los seguidores, exponiéndolos a la represión desatada por la bestia que solo espera este momento (este garrafal error) para aniquilarlos. El otro es el que da por un hecho que una vez subido al tren de la violencia, ya no hay retorno posible y que visto la disparidad de las fuerzas, la derrota es mas que segura. Lo cual es una sola y misma cosa, un solo y mismo resultado, la derrota fruto de la previa aniquilación… no sola política sino física.


Posiblemente, pero no todo es el empleo de una fuerza bruta contra otra de misma naturaleza. Aquí también no se trata de atacar al enemigo empleando sus mismas tácticas, sus mismas armas, en el campo escogido por el o al que nos quiere llevar. Se trata de atacarlo en donde mas le duele, con el máximo de daños (que generalmente no son daños relacionados con la perdida de vidas humanas) en su estructura, en las áreas vitales para su sobrevivencia como entidad encargada de todo lo que posibilita y asegura el optimo funcionamiento de la maquinaria proveedora de las bases materiales y el sustento cultural del conglomerado de individuos que integran un determinado espacio organizado en función de la dominación de unos sobre otros.


Regresando al porque de la “indecisión” de AMLO, lo mas probable es que la razón ultima de esta no radique tanto en el temor a una posible represión con la consiguiente derrota, sino mas bien al hecho definitorio de que la finalidad ultima del movimiento lopezobradorista no es “la implantación de un nuevo orden”, sino ocupar las instituciones que le permitan el ejercicio del poder y a partir de esta ocupación (toma del poder mediante acciones siempre enmarcadas en la legalidad) tratar de implementar sus políticas. Lo cual, sea dicho de paso, resultaría mas que difícil, para no decir imposible, dado que la realidad del poder no se encuentra en las instituciones políticas (que no son mas que una simulación, una engañosa representación) sino en las relaciones de fuerza en el campo social y económico.
La implantación de un nuevo orden no puede ser fruto de la ocupación de unas “instituciones tapa rabo”, (cuya función es precisamente de impedir todo cambio de orden, simulando un supuesto cambio de políticas que asegure la perennidad del orden vigente, el famoso “que todo cambie para que todo permanezca igual”). Cualquier cambio, que pretenda la implantación de un orden cuyas bases y finalidades sean la verdadera democracia (que no es la democracia representativa, sino el gobierno de la polis por el pueblo para el pueblo, dándole al termino pueblo su significado de “agregado” de quienes en el respeto de la autonomía de su humanidad integran la comunidad en la vida de la cual participan) y la solidaridad (entendida esta básicamente como la aplicación del precepto de “a cada quien según sus necesidades”). No puede nacer mas que sobre las ruinas del orden anterior y ser el resultado de la espontaneidad de los actores que van edificando (sin guías ni plan preconcebido por estos mismos) el nuevo orden con el único propósito de edificar una comunidad de hombres en la cual se haya desterrada la gangrena de la dominación. Por esto convendría sustituir el termino “edificando” por el de “creando”, siendo quienes participan de esta gesta los creadores de su propia humanidad, la cual pasa por la creación de la comunidad que sustente (posibilite) dicho proceso de creación… la libre creación de su propia existencia, al tiempo que participa en igualdad de condiciones de la creación de la comunidad en la cual desarrolla su propia existencia. Dándose la creación de la existencia del individuo y la creación de la comunidad en un movimiento simultáneo y simbiótico (en su sentido primero de duradero y recíprocamente provechoso), siendo la primera condición de la creación de la segunda y esta a su vez condición de la creación de la primera.


La adjetivisación critica y casi “natural” (de todo sujeto pensante normalmente constituido) a semejante pretensión será sin duda la de utópica y mesiánica… sin olvidar la mas puramente marxista (de parte de quienes se dicen o consideran marxistas por haber saciado su sed de teorización revolucionaria al abrevadero de las organizaciones marxistas leninistas) de la “falta de condiciones objetivas” o cualquier irresponsable desvarió bajo el influjo de la “enfermedad senil” de un izquierdismo, de la índole que sea.


Quizás podamos darle su parte de crédito a tal adjetivisación (únicamente en cuanto a lo “tardado” de tal creación mas no a su imposibilidad), pero lo que si resulta incomprensible (y por lo tanto imperdonable) es que no se intente, ni de la mas remota manera, oponerse a la vigencia del orden presente… resistir a su dominio sobre la vida… nuestra vida. ¡Si la ausencia de uno en este espacio y tiempo, se puede todavía llamar vida!.




Inmovilicemos su imperiosa necesidad de movilidad.


Frente a un aparato mediático totalmente controlado por quienes detentan el poder, y la firme disposición de los poderes fácticos y quienes los representan en las instituciones de recurrir al empleo de la violencia del Estado (sin la mas mínima consideración humanitaria y, al contrario, con todo el peso de la Ley) la resistencia civil pacifica no tiene la mas mínima posibilidad de presentar una efectiva resistencia a los embates de quienes no están dispuestos a ver disminuido el ejercicio de SU poder cuando son SUS intereses los que se encuentran juego. Cuando así les convenga, podrán aparentar dar marcha atrás (como hoy con la mas que calculada concesión al desarrollo de un debate sobre “el rescate de PEMEX”, cuando la decisión ya esta tomado y los contratos firmados) pero será solo en función de consideraciones de orden táctico, sin ceder en lo esencial y con la intención de dar un paso atrás… para tomar mejor impulso y llegar unos cuantos centímetros mas allá de la meta inicial.


Antes de proseguir, llego el momento de una importante aclaración previa.
Como lo exprese en el transcurso de este texto y anuncie desde el titulo mismo de la entrada, lo que se rechaza, por inoperante, es lo que se viene llamando como “Resistencia civil pacifica”, sugiriendo sustituirlo por el de “Resistencia ciudadana armada”.
Ciudadana y no civil, porque hoy en día la acepción de “civil” refiere a todo lo que no es parte de los órganos de gobierno. Cuando la acepción de “ciudadana” refiere a lo que no somos… y no quieren que seamos… miembros activos de la comunidad a la cual pertenecemos, participando activamente, según nuestra buena voluntad y haciendo uso de nuestra libertad, en la toma de las decisiones que involucran nuestra propia existencia y la de la comunidad como tal.
Armada y no pacifica, porque aunque rechacemos el empleo del terrorismo como arma política (terrorismo significando la muerte deliberada inflingida a seres humanos que no tienen mas responsabilidad política que la de su pasividad, la cual es parte de su libertad y no puede tener otra sanción que no sea su propia vergüenza al disfrutar de los bienes y servicios de la comunidad sin haber participado en su creación y/o la toma de decisión que la precedió) sabemos que una resistencia efectiva requiere del empleo de artefactos que las autoridades consideran como armas… y lo son… como explosivos, armas de autodefensa (de fuego o blancas)… pero también todo los objetos (materiales o no como por ejemplo los virus informáticos) que puedan servir a combatir el enemigo, pegándole, con la mayor efectividad posible, donde mas le duele.
La inmovilización de su imperiosa necesidad de movilidad.


Hoy, la base del nuevo orden económico (de la totalidad el “orden” como tal) es la movilidad (en el doble sentido de movimiento y de adaptabilidad), conjuntada con la velocidad. Tanto de los bienes materiales (materias primas, bienes de producción, mano de obra, personas y mercancías en general, etc.) como de los bienes inmateriales (información, conocimiento, etc.).
Base (tanto operativa como “valorativa” en el sentido de creadora de valor de cambio… y no de uso) que a su vez descansa en gran medida sobre el exponencial incremento de la energía que requiere para mantener su obligada e infinita expansión. Al carecer de energía este “orden” carecerá de la movilidad y velocidad que requiere para mantenerse como tal… como orden.
Movilidad, velocidad y gasto energético que al ser las fuerzas motrices que aseguran el óptimo desempeño de este orden, al tiempo que constituyen su esencia misma, son también su principal talón de Aquiles.
Por lo tanto ahí es donde se tiene que dar la resistencia (que jamás mereció de manera mas apropiada su nombre).
Se trata de estorbar, obstaculizar, frenar, bloquear, congelar, detener, inmovilizar, paralizar el movimiento y las comunicaciones, como tales, en tanto que tales… y en forma particular la producción y transporte de la energía.


Desde la simple acción individual, hasta acciones masivas y concertadas de organizaciones sociales y/o políticas, pasando por la de pequeñas células clandestinas y autónomas (cuyo principio es el de tomar el mínimo de riesgos, para provocar en un mínimo de tiempo, el máximo daño posible… sin lideres mediáticos, manifiestos o reivindicaciones). Desde el lugar mismo donde el individuo, o el grupo lleva a cabo su actividad productiva (fabrica, oficina, institución… en suma el lugar de trabajo) hasta los lugares y los medios mediante los cuales se dan los movimientos y tienen lugar las comunicaciones (medios y vías de transporte: aéreo, férreo, carretero, oleoductos, gasoductos, torres de alta tensión, centros de distribución de cualquier tipo de energía, etc.; así como el ciberespacio: hacking, cracking, mass mailing, electronic disturbance, etc.)


Insistiendo en la acción (individual o concertada) sobre el lugar de trabajo. Desde el mas simple tortuguismo, hasta el sin numero de las diferentes modalidades de paros y huelgas, pasando claro esta por la joya de 21 quilates que es el sabotaje (también en su infinidad de modalidades). Quizás sea la mas arriesgada de todas dado que puede ser la mas visible, la acción cuya autoría es la mas evidente (aunque tratándose de una acción bien pensada y armada, resulta bastante difícil dar con la “autoría intelectual” de la misma, siempre y cuando el previo trabajo de inteligencia consistiendo en detectar los infiltrados e informadores haya sido bien llevado a cabo) pero tiene también la gran virtud de ser la que involucra de forma directa la principal victima de este orden: el trabajador (no solo en el sentido habitual del obrero manual que labora en una fabrica, sino todo aquel que se ve en la obligación de vender su fuerza o capacidad de trabajo con la única finalidad de asegurar su supervivencia física y la de quienes dependen económicamente de el o del núcleo familiar).
Primero, porque es ahí donde los individuos pierden diariamente su humanidad durante largas horas del día, casi todos los días del año, durante casi toda su vida… y que por lo tanto resistir en su lugar de trabajo en ocasión de su trabajo, es quizás la única manera de recuperar la dignidad que van perdiendo hora tras hora, día tras día, año tras año.
Segundo, porque es ahí donde pueden oponerse frontalmente a los valores que el sistema transpira por todos su poros, principalmente los de la competencia, la obediencia y la sumisión… así como romper la dinámica de la nueva economía capitalista en los dos puntos neurálgicos que son las comunicaciones y la energía.
Tercera, porque es en estas acciones de resistencia en el lugar de trabajo mismo que se “desarrolla” la toma de conciencia de que los propietarios de los medios de producción (empresarios privados o el Estado) son prescindibles, que los trabajadores son perfectamente capaces de implementar la autogestión de sus centros de trabajo coordinándolos entre ellos, produciendo y distribuyendo sus productos ya no en función de una lógica de mercado o los dictados de alguna burocracia, sino de unas necesidades sociales definidas por todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Repórtense a las exitosas experiencias libertarias de los años 36 y 37 en plena guerra civil española, la toda primera etapa de los soviet en los primeros días de la revolución soviética, las experiencias de los “consejos obreros” de principios del siglo XX en Alemania e Italia. Todos exitosos a pesar de las adversas condiciones… y por lo tanto, todos reprimidos a sangre y fuego por quienes defendían la perennidad del Mercado o los intereses de las burocracias pretendidamente comunistas.


De locura y vampiro.


Las buenas almas (¿en perdición?) que se pasean (quizás por la Alameda) dirán que alguien que acepta hacer el ridículo escribiendo semejantes sandeces es sin lugar a dudas en “resentido social” (expresión que, al estarse poniendo de moda desde hace algún tiempo, es síntoma inequívoco del ensanchamiento de la brecha social y del recrudecimiento de la correspondiente confrontación entre sus beneficiarios y quienes padecen su exclusión)… pero siento mucho informarles a estas buenas almas que se equivocan rotundamente… no soy un resentido social, sino algo mucho peor (no se me preocupen, para mi y no para ustedes) un “traidor”. Traidor a mis origines y a mis ideales (dos palabras u conceptos quizás grandilocuentes… pero que, al igual que para todos, son mis raíces… y dicen por ahí que cuando las raíces se secan o pudren, la planta muere.) Una toma de posición de este calibre, una actitud tan esquizofrenica, es sin duda alguna lo que permite que cada mañana pueda verme en el espejo sin vomitar o cortarme las venas (proceder del romántico imaginario del siglo antepasado que hoy en día se sustituye por la mas prosaica toma de la adecuada cantidad de antidepresivos o cualquier tipo de píldoras para dormir el sueño eterno).
En cuanto a quienes sustituyen prontamente problemáticas de hondas raíces sociales por la sencilla salida de alguna vergonzante enfermedad mental (como lo eran antes las enfermedades venéreas)… y tachan mi actuar de locura, simplemente les digo que confunden la enfermedad con el remedio… y que un error de esta magnitud debería de llevarlos a cuestionar seriamente su propia pertenencia a la humanidad… la verdadera humanidad y no ese remedo de humanidad en que todos nos hemos hoy convertidos.
No hay duda de que la asimilación consentida, la servidumbre voluntaria y la traición a sus origines e ideales son tan o mas poderosas que el empleo de la violencia coercitiva.
No hay duda de que la sobrevivencia de este sistema que niega cotidianamente y destruye a fuego lento la humanidad de quienes sobreviven en el, rebajándolos al simple estatuto de signos y mercancía… debe mucho a peroratas como estas… hasta el día en que en lugar de dedicar su tiempo a esta terapia se desate una inmensa ola de acusadores suicidios… o mucho mejor, de atentados (u cualquier otra acción) que paren en seco este sistema… lo inmovilicen… corten de un tajo las venas por las cuales circulan la savia que lo alimenta y le da vida… y pare la hemorragia de quienes día con día se desangran.

¿Quién, quienes, se atreverán a clavarle la estaca al corazón de este vampiro?

mayo 01, 2008

Mayo del 68 visto con ojos de hoy


Lo utópico es pensar que el actual sistema capitalista puede reproducirse de forma indefinida. La catástrofe se avecina. De ahí la actualidad de la consigna de Mayo del 68: "Seamos realistas, pidamos lo imposible".

SLAVOJ ZIZEK

Reflexión tomada del diario “El País”, del 01/05/2008… sin su permiso dado que a mi juicio la transmisión de conocimientos, ideas y experiencias no puede ni debe sujetarse a las leyes de la Economía o del Poder.
La reflexión es del autor y no del medio que la publica.

Uno de los graffiti que aparecieron en los muros de París en Mayo del 68 decía: "¡Las estructuras no andan por la calle!". Pero la respuesta de Jacques Lacan fue que eso era precisamente lo que había ocurrido en 1968: las estructuras salieron a la calle. Los sucesos más visibles y explosivos fueron la consecuencia de un desequilibrio estructural, el paso de una forma de dominación a otra, en términos de Lacan, del discurso del amo al discurso de la universidad.

Existen buenos motivos para mantener una opinión tan escéptica. Como dicen Luc Boltanski y Eve Chiapello en The New Spirit of Capitalism, a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse,no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital.

De la liberación sexual de los sesenta ha sobrevivido el hedonismo tolerante cómodamente incorporado a nuestra ideología hegemónica: hoy, no sólo se permite, sino que se ordena disfrutar del sexo, y las personas que no lo logran se sienten culpables. El impulso de buscar formas radicales de disfrute (mediante experimentos sexuales y drogas u otros métodos para provocar un trance) surgió en un momento político concreto: cuando "el espíritu del 68" estaba agotando su potencial político. En ese momento crítico (a mediados de los setenta), la única opción que quedó fue un empuje directo y brutal hacia lo real, que asumió tres formas fundamentales: la búsqueda de formas extremas de disfrute sexual, el giro hacia la realidad de una experiencia interior (misticismo oriental) y el terrorismo político de izquierdas (Fracción del Ejército Rojo en Alemania, Brigadas Rojas en Italia, etcétera). La apuesta del terrorismo político de izquierdas era que, en una época en la que las masas están inmersas en el sueño ideológico del capitalismo, la crítica normal de la ideología ya no sirve, así que lo único que puede despertarlas es el recurso a la cruda realidad de la violencia directa, l'action directe.

Recordemos el reto de Lacan a los estudiantes que se manifestaban: "Como revolucionarios, sois unos histéricos en busca de un nuevo amo. Y lo tendréis". Y lo tuvimos, disfrazado del amo "permisivo" posmoderno cuyo dominio es aún mayor porque es menos visible. Aunque no hay duda de que esa transición fue acompañada de muchos cambios positivos -baste con mencionar las nuevas libertades y el acceso a puestos de poder para las mujeres-, no hay más remedio que insistir en la pregunta crucial: ¿tal vez fue ese paso de un "espíritu del capitalismo" a otro lo único que realmente sucedió en el 68, y todo el ebrio entusiasmo de la libertad no fue más que un modo de sustituir una forma de dominación por otra?

Muchos elementos indican que las cosas no son tan sencillas. Si observamos nuestra situación desde la perspectiva del 68, debemos recordar su verdadero legado: el 68 fue, en esencia, un rechazo al sistema liberal-capitalista, un no a todo él. Es fácil reírse de la idea del fin de la historia de Fukuyama, pero la mayoría, hoy día, es fukuyamaísta: se acepta que el capitalismo liberal-democrático es la fórmula definitiva para la mejor sociedad posible y que lo único que se puede hacer es lograr que sea más justa y tolerante. La única pregunta que cuenta hoy es: ¿respaldamos esta naturalización del capitalismo, o el capitalismo globalizado actual contiene antagonismos lo suficientemente fuertes como para impedir su reproducción indefinida?

Dichos antagonismos son (por lo menos) cuatro: la amenaza inminente de la catástrofe ecológica; lo inadecuado de la propiedad privada para la llamada "propiedad intelectual"; las implicaciones socio-éticas de los nuevos avances tecnocientíficos (sobre todo en biogenética); y las nuevas formas de apartheid, los nuevos muros y guetos. El 11 de septiembre de 2001, cayeron las Torres Gemelas; 12 años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín. El 9 de noviembre anunció los "felices noventa", el sueño del "fin de la historia" de Fukuyama, la convicción de que la democracia liberal había ganado, de que la búsqueda se había terminado, de que la llegada de una comunidad mundial estaba a la vuelta de la esquina, de que los obstáculos a ese final feliz digno de Hollywood eran meramente empíricos y contingentes (bolsas locales de resistencia cuyos líderes no habían comprendido aún que había pasado su hora). Por el contrario, el 11-S es el gran símbolo del fin de los felices noventa de Clinton, el símbolo de la era que se avecina, en la que aparecen nuevos muros en todas partes, entre Israel y Cisjordania, alrededor de la Unión Europea, en la frontera entre Estados Unidos y México.

Los tres primeros antagonismos antes citados afectan a los elementos que Michael Hardt y Toni Negri denominan "comunes", la sustancia común de nuestro ser social, cuya privatización es un acto violento al que hay que resistirse por todos los medios, incluso violentos, si es necesario. Son los elementos comunes de la naturaleza externa, amenazados por la contaminación y la explotación (el petróleo, los bosques, el hábitat natural); los elementos comunes de la naturaleza interna (la herencia biogenética de la humanidad), y los elementos comunes de la cultura, las formas inmediatamente socializadas de capital "cognitivo", sobre todo el lenguaje, nuestro medio de comunicación y educación, pero también las infraestructuras comunes del transporte público, la electricidad, el correo, etcétera.

Si se hubiera permitido el monopolio a Bill Gates, nos encontraríamos en la absurda situación de que un individuo concreto poseyera literalmente todo el tejido de software de nuestra red esencial de comunicación. Lo que estamos comprendiendo de manera gradual son las posibilidades destructivas, hasta la autoaniquilación de la propia humanidad, que se harán realidad si se da carta blanca a la lógica capitalista de encerrar esos elementos comunes. Nicholas Stern tiene razón al caracterizar la crisis climática como "el mayor fracaso de mercado de la historia humana". ¿Acaso la necesidad de establecer el espacio para una acción política mundial que sea capaz de neutralizar y canalizar los mecanismos de mercado no sustituye a una perspectiva propiamente comunista? Así, la referencia a los "elementos comunes" justifica la resurrección de la idea de comunismo: nos permite ver el "encerramiento" progresivo de esos elementos comunes como proceso de proletarización de quienes, con él, quedan excluidos de su propia sustancia.

Así, en contraste con la imagen clásica de los proletarios que no tienen "nada que perder más que sus cadenas", todos corremos el peligro de perderlo todo; la amenaza es que nos veamos reducidos a vacíos sujetos cartesianos abstractos, carentes de todo contenido sustancial, desposeídos de nuestra sustancia simbólica, con nuestra base genética manipulada, seres que vegetan en un entorno inhabitable. Esta triple amenaza a todo nuestro ser nos vuelve a todos, en cierto sentido, proletarios, y la única forma de no convertirse en ello es actuar de antemano para prevenirlo.

Lo que mejor condensa el auténtico legado del 68 es la fórmula Soyons realistes, demandons l'impossible! ("Seamos realistas, pidamos lo imposible"). La verdadera utopía es la creencia de que el sistema mundial actual puede reproducirse de forma indefinida; la única forma de ser verdaderamente realistas es prever lo que, en las coordenadas de este sistema, no tiene más remedio que parecer imposible.

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Si les interesa conocer un poco mas del “pensamiento” del filosofo esloveno Slavoj Zizek pueden ingresar a la siguiente pagina web donde encontraran unos nueve textos suyos bastante “interesantes”… y de paso adentrense en los multiples y sugerentes recovecos de esta formidable pagina acrata.

http://caosmosis.acracia.net/?cat=95

abril 27, 2008

Geografia política ¿horizontal o vertical?



PERTINENCIA DE LA PERPETUACION

DE LA SEPARACION ENTRE

IZQUIERDA Y DERECHA.

El 28 de agosto del año 1789, reunidos en Versailles, los diputados de la Asamblea Constituyente tenían que decidir si se le respetaba (reconocía) al Rey un derecho de veto de carácter absolutorio o solo relativo (acotado). Con la finalidad meramente practica de facilitar el conteo de los votos, los partidarios de un derecho de veto absoluto por parte del Rey se pusieron a la derecha del presidente de la asamblea mientras quienes eran partidarios de un mayor control sobre el monarca se posicionaron a su izquierda. El resultado del debate se saldo por una victoria… del centro: se llego a un compromiso, el poder de veto del Rey seria de carácter suspensivo.
Como para tantas otras cosas la Revolución francesa había dado nacimiento a la geografía política Izquierda/Derecha que perduraría hasta nuestros días.

Hoy en día, en la casi totalidad de las naciones que se vanaglorian de regirse mediante el sistema político conocido como Democracia, perdura la clásica separación entre Derecha e Izquierda. Aunque en los hechos, siendo la verdadera separación de naturaleza mas vertical que horizontal, seria mas apropiada una geografía política de tipo vertical que separara los “de arriba” y los “de abajo” (como en el periodo de la Convención Nacional francesa, de 1792 a 1795, entre los de la Montaña y los del Pantano) que la vigente separación horizontal entre la derecha y la izquierda.

Desde la Revolución francesa, tanto a lo largo de los siglos XVIII, como XIX y gran parte del XX, la batalla ideológica entre la izquierda y la derecha se zanjo mediante manifestaciones, revueltas, sublevaciones, revoluciones, guerras civiles, asesinatos selectivos o cruentas represiones. Desde hace varias décadas, la lucha por la supremacía ideológica (con la institucionalización y el ejercicio del poder resultantes) dejo el derramamiento de sangre… se civilizo… todos (casi todos) se pusieron de acuerdo en que la única lucha legitima era la que se daba en las urnas. Cualquier traslado de la lucha electoral a la calle es inmediata y unánimemente condenada y de ser necesario reprimida (con toda la fuerza que haga falta y hasta mas… y si hace falta, hasta mucho mas).

¿Que son la Derecha y la Izquierda?
Tiempo atrás cada una a su manera era un proyecto político, es decir una construcción de la polis (una comunidad de individuos que viven juntos, de hecho o por decisión propia), de acuerdo a algunos postulados y principios que definían y orientaban la naturaleza de las relaciones entre quienes integraban dicha comunidad. Principios que se daban en torno a dos ejes principales, la creación y reparto de la riqueza (el dominio de la economía) así como la traducción política de las relaciones de dominación, la “institucionalización” de las relaciones de poder en el seno de la comunidad.
Hoy, en los tiempos del consenso democrático que reina en casi todo el orbe, izquierda y derecha ya no son mas que reminiscencias de este pasado, unos conceptos sin sustancia (o por lo menos sin traducción o consecuencias reales), que algunos quieren, a como de lugar, mantener vigente para que el juego electoral siga otorgando la legitimidad requerida tanto por ganadores como por perdedores (que esperan ser algún día ser los ganadores), mientras otros quisieran borrar para siempre, por inoperante y manifiestamente innecesaria, dado que la historia (entendida como la “lucha política” por la supremacía) llego prácticamente a su fin (salvo honrosas y desesperadas excepciones) tras la indiscutida e indiscutible victoria del capitalismo neoliberal sobre la totalidad de la faz de este planeta.

Antes de proseguir en esta dirección, un poco de nostalgia… al modo en que uno se despide de lo que fue y nunca mas volverá a ser (por lo menos bajo la forma que conocimos).
Para esta remembranza, mas que referirnos a la izquierda y la derecha como conceptos políticos (superados, agotados o por lo menos en vía de “fusión” en un único centro, con mínimos matices), lo haremos en el sentido de ¿que es ser de izquierda o ser de derecha? (lo cual tiene todavía cierta pertinencia para una gran parte del “público espectador”).

¿Quiénes solían ser de Izquierda?
Esencialmente, los integrantes de las capas populares, refiriéndose al nivel de la renta económica. Los trabajadores, quienes en el mercado vendían lo único que podían vender, su fuerza de trabajo, los que a cambio de la percepción de su único medio de subsistencia aceptaban vender esta fuerza a quienes poseían los medios de producción y tenían a bien obsequiarles esta única y honrosa posibilidad… trabajar.
Pero también, y a menudo, algunos “intelectuales”, cuyo resultado de su “actividad pensante” los llevaba, esencialmente por razones humanistas, a denunciar el “estado reinante de las cosas”, tomando partido (el intelectual comprometido) por los desheredados.
¿Quiénes eran de Derecha?
Pues quienes, “generosamente” proporcionaban a los demás la posibilidad de subsistir, los poseedores del capital, quienes tenían a su disposición quienes trabajaran para ellos.
También, y a menudo, quienes en el ejercicio de su actividad profesional habían adquirido una cierta independencia y creían haber abandonado la suerte de los parias (o por lo menos tenían la ilusión de ser sus propios amos, y esto gracias a su esfuerzo y su tesón). También una gran proporción de quienes a pesar de ser “trabajadores” y parte integrante de la “borregada”, habían logrado integrar la dichosa “clase media”, definida como tal por su capacidad de consumo, y por lo tanto tenían mucho mas cosas que perder además de sus cadenas.
Para los dirigentes, quienes mandan y ejercen el poder, la cosa era mas compleja. En un sistema básicamente capitalista quienes disfrutaban de esta posición se consideraban (eran considerados) de derechas si ejercían el poder en representación de los “dueños del capital”. Quienes, desde la “oposición” pretendían luchar para que fuesen ellos quienes detentaran el poder pretendiendo representar los intereses de los trabajadores, se decían de izquierdas. Como quienes llevaban esta lucha en “el mundo del trabajo”, entiéndase los sindicalistas. En cuanto a quienes ejercían el poder en las Republicas pretendidamente socialistas, estos se consideraban obviamente de izquierdas… cuando en realidad no eran mas que burócratas procurando su propio interés, en tanto que burócratas, es decir en tanto que miembros prominentes del aparato bicéfalo que conjugaba las tomas de decisiones tanto económicas como políticas. Lo cual era también el caso en el sistema capitalista… nada mas que de manera disfrazada mediante la bien aceitada mecánica de la democracia representativa.

¿Cuáles eran los valores, las actitudes, los comportamientos de la Izquierda, o de quienes se decían de izquierda?
Indiscutiblemente… la Igualdad… la Justicia. No la igualdad a secas, no solo el “ante la ley todos somos iguales en derechos”... sino en los hechos. De que me sirve la libertad de movimiento si no tengo con que hacerla efectiva, pagar lo que esta me cuesta. De que me sirve tener la posibilidad de ir a la escuela, pretender que esto permitirá subirme al “ascensor social” si mi “herencia cultural” y mi posición en la “escala socioeconómica” me lo impiden. No el simple “a cada quien según sus meritos” sino “a cada quien según sus necesidades.”
La Solidaridad. No pensar ni actuar en función de mi propio y egoísta interés, sino también el de mis semejantes, de quienes conmigo conforman la comunidad en la cual vivo, de la cual formo parte y sin la cual no solo no puedo ni siquiera vivir sino no existo, literalmente no soy nadie.
También el ser (o por lo menos considerarse) Progresista. El creer que el orden natural de las cosas no es tan natural y que este no solo puede cambiarse sino que debe cambiarse. Que la fatalidad no existe o por lo menos que uno puede no aceptarla, rebelarse. Que somos dueños de nuestro destino, que podemos cambiarlo si tal es nuestra voluntad.
¿Cuáles eran los valores, los comportamientos, las actitudes de la derecha, o de quines se decía de derecha?
Esencialmente… la Autoridad… el Orden. El saber… y aceptar… que hay quienes mandan y quienes obedecen, quienes poseen lo superfluo y quienes carecen de lo indispensable… que siempre ha sido así y lo seguirá siendo… que así es el orden natural de las cosas.
Por supuesto (y en parte como consecuencia u origen de lo anterior) la Religión y la Tradición, sin olvidar la Familia y la Patria.
También el Trabajo, la virtud del Esfuerzo… condiciones del Éxito (obviamente individual). Aquí la justicia no es un derecho sino una sanción, una recompensa. Aquí nada de solidaridad, sino la Compasión y la Caridad. Aquí nada de “a cada quien según sus necesidades”, sino “a cada quien según sus meritos”. Es el reino de la meritocracia que lo puede todo, vence todo, iguala todo y todos.
Y todo esto con el fin ultimo de alcanzar la Seguridad… que significa la protección a su persona y sus bienes… pero ante todo el aseguramiento de la permanencia, del inmovilismo. El hombre de derecha era esencialmente Conservador.

En el plano de la economía ¿que significaba ser de izquierda o de derecha?
Ser de izquierda, quería decir estar a favor de la intervención del Estado, ya sea en mayor o menor grado, ya sea que este fuese el único o principal actor económico o simplemente un órgano planificador, orientador, arbitro, un ente esencialmente destinado a asegurar un mejor reparto de la riqueza.
Ser de derecha, quería decir ser liberal, partidario del Mercado y la Libre Competencia, pero sin condenar dogmáticamente la intervención del Estado cuando esta favorecía objetivamente los intereses del capital, como por ejemplo la política económica socialdemócrata del “estado de bienestar”.




Pero hoy, TODO ESTO HA CAMBIADO…enormidades.
Valores que ayer se consideraban como de izquierda son hoy de derecha… y viceversa.
Quienes ayer eran consideradas como personas de izquierda porque a la hora de votar lo hacían por partidos de izquierda hoy votan por partidos de derecha… y quienes votaban por la extrema izquierda (o lo que se consideraba como tal como los partidos comunistas), votan hoy por partidos de extrema derecha. Como también los hay que ayer votaban por los partidos de derecha y hoy votan por partidos de izquierda… o que se consideran como tales.
Políticas (económicas… pero no solo) que ayer se consideraban de derecha son hoy aceptadas y practicadas por la izquierda. Aquí si, la inversa no ocurre… y ahí esta el meollo del asunto.

En las sociedades desarrolladas o primer mundistas, sin necesidad de disparar un solo tiro (o tan pocos que ya no nos acordamos), en las ultimas tres o cuatro décadas, la batalla ideológica entre la izquierda y la derecha ha sido ganada por esta ultima… y por nocaut. Si bien es cierto que en las sociedades menos desarrolladas… o en vía de desarrollo… o emergentes (he aquí los vocablos son parte de esta victoria) se requirió (y en algunos casos se requiere todavía) de un mayor numero de tiros para vencer una resistencia en algunos casos mas tenaz, lo cierto es que la victoria también ha sido en la gran mayoría de los casos por nocaut… y solo en unos cuantos por puntos…a sabiendas de que quienes se autoerigen en árbitros pueden, y no se privan de hacerlo, recurrir a algunas de las armas mas poderosas, como pueden ser la corrupción y el chantaje… y si hay quien se resiste mas allá de lo “razonablemente aceptable” entonces si se recurre al convencimiento por las armas mas letales… habiendo tomado la precaución de tildarlo previamente de retardatario, de enemigo del progreso… y si hace falta, de terrorista.

El problema con las nociones (o conceptos) de Izquierda y Derecha es que si antes estas definían una posición ideológica relacionada con la organización política de la colectividad (el quien y como de la toma de decisiones en el seno de la comunidad), hoy estas solo tienen (adquieren) sentido insertándose en el juego electoral de la democracia representativa… cuando la política, como tal, se encuentra en vía de desaparición.
Todas las antiguas fuerzas políticas, democráticas o no, que pretendían gobernar los hombres y las cosas se han rendido sin condiciones abandonando esta añeja pretensión a gobernar por la simple administración de la economía. Hoy, la política (lo político) se resume a la “gobernanza”, que significa alcanzar la mayor eficiencia “managerial” posible sometiéndose sin condición alguna a la ¿racionalidad? de las leyes del mercado, al reino de la divina “mano invisible” que, en forma providencial, concilia los intereses egoístas de quienes (individuos, empresas, carteles, organizaciones de toda índole) participan en la economía (en una feroz y descarnada competencia) con el interés colectivo. La arcaica búsqueda del querido Jean Jacques Rousseau en pos de la mejor manera de poder expresar la Voluntad General ha sido definitivamente desplazada por la modernidad del imperio del Management.

Un único pero mas que representativo ejemplo, la evolución de la plataforma ideológica del Partido Socialista Francés.
En 1905, al momento de su creación el PSF se dice ser “un partido de clase cuya finalidad es la socialización de los medios de producción e intercambio transformando la sociedad capitalista en una sociedad colectivista o comunista”
En 1969, al partido considera que “por ser demócratas consecuentes, los socialistas estiman que una verdadera democracia no puede existir en una sociedad capitalista”, sin embargo “la lucha de clases” ya es sustituida por la “emancipación de los trabajadores” y la socialización deja de ser “revolucionaria” para tornarse “progresiva”.
En 1990, encontrándose en el poder desde hace dos años, El PS se proclama “a favor de una economía mixta respetuosa de las leyes del mercado”.
Hoy, la declaración de principios del partido, dada a conocer hace algunos días, menciona que “ser socialista es no satisfacerse del mundo tal como es (¡siguen siendo progresistas y rebeldes!)… la igualdad esta en el corazón de nuestro ideal (¡menos mal!)… “la predistribución de la riqueza es condición indispensable para hacer realidad la igualdad de los derechos… sigue siendo necesario conciliar los intereses particulares con el interés general”… por lo que “los socialistas son partidarios de una economía social y ecológica de mercado, una economía regulada por el poder publico… la regulación es una función fundamental del Estado para poder conciliar la economía de mercado con la democracia y la cohesión social”.
Si separamos el grano de la paja, que tenemos. Simple y sencillamente, el reconocimiento de que la economía de mercado, si bien es portadora de desigualdad (mitigada por la regulación), es insustituible.

¿Por qué este “corrimiento” de la izquierda hacia la derecha y no uno de la derecha hacia la izquierda?. La respuesta parece bastante obvia. Porque en un sistema dominado por la economía en el cual la política ha sido desde siempre la puesta en práctica de una “política económica”, se requiere de una cierta base económica para poder sustentar una política económica, sea cual sea esta.
Sobre las ruinas de la segunda guerra mundial (respuesta a la gran crisis capitalista de 1929 y el terror al vigor del “peligro rojo”) y hasta medianos de los años setentas se dio un periodo de bonanza económica. Todos los países occidentales (en oposición a los del área dominada por la URSS) del hemisferio norte experimentaron unas tasas de crecimiento nunca antes vistas, principalmente basadas en el nacimiento y expansión de lo que se dio en llamar la sociedad de consumo. El famoso circulo virtuoso, mayor crecimiento, mayor poder adquisitivo, mayor consumo, mayor producción, repetido al infinito. La existencia de este circulo virtuoso con su consecuencia socioeconómica “natural” la expansión de la clase media (o sea la integración al consumo de una gran parte del “proletariado”) permitieron lo que se conoció como la política económica del “Estado del bienestar” o el “Estado providencia”.
Es sobre esta base que en el periodo que se conoce como el de las “treinta gloriosas” (los treinta años que van de 1945 a 1975) los partidos que se decían de izquierda, de los socialdemócratas a los comunistas, vieron crecer su influencia ideológica (llegando a traducirse en su llegada al poder en algunos países). Sin olvidar el muy importante papel jugado por los grandes sindicatos que “encuadraban” las demandas, “jalaban” las políticas sociales y “acompañaban” el crecimiento de la influencia de los partidos dichos de izquierda.
Sin embargo a partir de la mitad de los años setentas, cerrado el intermedio de la “revuelta libertaria” del 68 (posible, y quizás desencadenado, gracias precisamente a este largo periodo de crecimiento económico), este modelo empezó a dar sus primeros signos de agotamiento, a la vez que se desencadenaba una ofensiva ideológica a gran escala y muy bien montada (encabezada por Milton Friedman, Friedrich Hayek y mas tarde Francis Fukuyama quien decretaría el fin de la historia) que propugnaba la necesidad del regreso a la ortodoxia de la teoría liberal, culpando a la política keynesiana de todos los males, distorsiones y desequilibrios que empezaban a darse en las principales economías del planeta (a notar el empleo del termino “principales economías” y no principales Estados o principales naciones).
En muy poco tiempo se conjugo la indiscutible supremacía de la ideología liberal (o neoliberal) con la concreta aplicación de las principales orientaciones y medidas económicas que se sustentaban en esta ideología neoliberal:
La preponderancia del capitalismo financiero sobre el capitalismo productivo (el valor económico real de los activos del planeta es ahorra tres veces inferior a los instrumentos financieros emitidos tomando como referencia estos activos), con todos los “desajustes” inherentes (concentración acelerada de la riqueza a la par de la exclusión de millones de hombres con el consiguiente incremento de los flujos migratorios), la ampliación de la parte de la especulación y la corrupción como motores de la actividad económica, los importantes cambios tecnológicos (con la aparición y el muy rápido desarrollo de la informática, y en forma general la simultaneidad del incremento de la velocidad con el encogimiento del tiempo y el espacio) y científicos (con principalmente todo lo ligado a la biogenética), la globalización con la exacerbación de la competencia a nivel mundial (ya no se compite con el vecino que se encuentra en el mismo espacio nacional, sino con competidores ubicados en espacios lejanos y entornos sociopolíticos y socioeconómicos muy diferentes al de uno), la privatización de sectores enteros de la actividad económica (que se inscribe en una “política” general de privatización de las ganancias y socialización de las perdidas), la perdida de las competencias del Estado nacional a favor de los organismos, empresas y entidades multinacionales, transnacionales o supranacionales (tanto del ámbito privado como del ámbito publico).
El resultado es el ya comentado, de la absoluta y apabullante preponderancia de la lógica economicista y utilitarista que responde a las solas leyes del mercado con la mercantilización de todas las áreas de la actividad humana incluyendo la vida misma. Viéndose la política engullida por la economía y la izquierda privada de toda posibilidad de poder “hacer realidad” sus postulados ideológicos… y por lo tanto perder toda su credibilidad al verse “en la obligación” de adaptar sus políticas (que se reducen a una simple tarea de gestión) a dicha realidad cuando accede al poder.

Admitido como insuperable el modelo liberal demócrata, en los tiempos y espacios electorales (los únicos legítimos y por lo tanto permitidos) la batalla ideológica y programática entre la Izquierda y la Derecha, se da sobre insignificantes matices que se intenta presentar como insalvables diferencias.
Aceptada esta preponderancia ideológica sobre lo principal y básico, en los intervalos entre una elección y otra, la batalla entre la Izquierda y la Derecha se reduce casi exclusivamente a lo que se conoce como las cuestiones “societales” (o de hábitos y costumbres) que tienen que ver con la moral, la ética, las relaciones entre individuos o entre estos (como individuos o colectivos determinados por la pertenencia a un grupo especifico o constituido sobre la base de ciertas semejanzas o afinidades) y el Estado.

En ninguno de los dos momentos (tiempo de elecciones o intervalo entre elecciones) jamás se cuestionan las relaciones de poder y/o dominación relacionadas con la organización misma de la comunidad en la cual viven los individuos, siempre pretendidamente autónomos y libres. Podemos debatir y pelearnos (de preferencia entre expertos y frente a unas cámaras para que sentado en nuestro sillón o acostado en nuestra cama podamos relativizar, preguntarnos, tomar partido, incluso cuestionarnos… antes de apagar la luz y dormir del bien merecido sueño de quienes han cumplido con su diario deber) sobre el aborto, la discriminación hacia los homosexuales, la clonación, la eutanasia, las violaciones a los derechos humanos o incluso los abusos del poder… pero jamás cuestionarlo como tal, jamás preguntar ¿qué producir, como, para quien? o ¿quién decide, de que, como, porque?

Y si en ocasión de la toma de alguna decisión realmente trascendental (con importantes repercusiones sobre el estatus quo vigente) por parte de quien “gobierna”(o mejor dicho atiende los intereses de quienes representa… que no son quienes lo eligieron) llega a surgir alguna diferencia de fondo entre quien ocupa el poder y quien pretende ocuparlo, entonces poco importa si los actores son de derecha o de izquierda, si la medida es de derecha o de izquierda… los limites de la acotada y mediatizada democracia representativa surgen a la luz del día (para empezar chantaje a la tolerancia, la convivencia pacifica, el respecto de la legalidad, después el linchamiento mediático, y si es necesario el recurso al uso del monopolio de la violencia)… simplemente porque lo que se encuentra en juego no es el calificativo que se le pueda atribuir en relación a una determinada posición en el tablero político sino el poder como tal, su ejercicio y disfrute.

Cada día son mas numerosos los “politólogos” que en la prensa (escrita, radiofónica o televisiva) se preguntan el porque del desprestigio de los politicos (cuando en realidad muchos de ellos participan mas que activamente en esta labor), del desinterés del común de los mortales por la política, del incremento del abstencionismo, de la pertinencia de la persistencia en el uso de los conceptos de izquierda y derecha.
Como ya se dijo al principio, hay quienes contestan afirmativamente a esto ultimo y quienes lo hacen por la negativa, sin embargo todos (sean considerados de izquierda o de derecha) lo hacen dentro de la lógica del sistema, situándose “en el” y no desde una perspectiva de oposición (y menos de confrontación) con este, ni siquiera de simple cuestionamiento.
Quienes dicen que no, saben que hoy en día , a la hora en la que los políticos ya no gobiernan sino que son simples administradores que con sus decisiones buscan simplemente contribuir a la promoción y defensa de los intereses de quienes los encumbraron donde se encuentran, con la finalidad de que estos logren los mejores resultados posibles en la lucha sin cuartel (contra sus competidores como contra quienes representan los “obstáculos internos” que, ambos, se tienen que vencer o eliminar) por la obtención y el reparto de las ganancias y la dominancia (en todos sus aspectos), esta diferenciación entre izquierda y derecha es no solo vetusta sino sin sustento alguno.
Quienes dicen que si, lo hacen pensando en que si esta oposición derecha/izquierda es hoy en día efectivamente en gran medida artificial y caduca, esta sigue teniendo un valor nada despreciable dado que por su misma simplificación reduccionista contribuye a la perpetuación de la participación de los individuos al mayor engaño de la dizque democracia representativa, consistiendo en creer que al votar por algún candidato (al puesto que sea) en el cual se reconocen con el cual se identifican (el mimetismo entre las creencias y las representaciones personales y las del candidato, la pertenencia, mas que a una misma ideología, a una misma “sensibilidad”) eligen a su representante, a quien creen que gobernara de acuerdo con los intereses de quienes votaron por el... como si su voto tuviese un efecto vinculatorio, de carácter obligatorio, entre las promesas y las realizaciones… como si tuviesen la mas mínima posibilidad de pedir cuentas.
Esta ultima “opción” es evidentemente la que mas conviene para los intereses del sistema, la que le permite su legitimación cada determinado lapso de tiempo. Además con la ventaja de que al ser “democrática” se refrenda la opción en un sistema no solo respetuoso de la voluntad libremente expresada por la mayoría, sino “deseado” por unanimidad… dado que los votos se reparten “naturalmente” y en proporciones cada día mas idénticas… entre un centro derecha que recoge cerca de un 50% y un centro izquierda que obtiene el también cerca de un 50%… dejando así constancia del amplio y patente rechazo a toda oposición antisistema calificada hoy de peligrosa aventura y mañana de enemiga de la concordia, la paz y la seguridad… por lo tanto de terrorista… y que por lo tanto hay que tratar como tal.

En cuanto a la fortaleza de las convicciones de los profesionales de la política… no hay mejor prueba de esta que la multitud de enroques y tránsfugas de un partido hacia otro a la hora de la verdad (es decir de posicionarse y escoger su bando para tener las mejores oportunidades de ser electos)… sin ningún pudor y vergüenza son carretadas de izquierdistas que se pasan a la derecha e igual numero de derechistas que se pasan a la izquierda.

Dicho todo lo anterior no es de extrañarse que la gran mayoría de quienes participan de esta farsa al introducir su voto en la urna, no se la crean… lo saben tan bien que por lo general no votan por una opción o alguna alternativa (que no existe) sino en contra de la que les parece que seria todavía peor que la que “escogen” (o creen escoger). No se vota “a favor de” sino contra, se trata de descartar la peor opción. Es por lo mismo que los candidatos y partidos se abstienen (se cuidan) de no hacer hincapié en las virtudes de sus programas, sino que todo el esfuerzo propagandístico se centra en descalificar el oponente. Es también lo que explica el fulgurante “éxito” del tan cantado voto útil.

En resumen la distinción entre derecha e izquierda se encuentra hoy vacía de todo contenido, no tiene hoy ninguna razón de ser. La única razón por la cual esta permanece en el mundo de la política “politiquera” (la verdadera ya no existe) es la persistencia de su “utilidad” en el proceso de legitimación, tanto del sistema electoral en si como del candidato que resulta vencedor, como de paso también del candidato derrotado a quien le otorga el estatus de legitimo opositor.
La verdadera oposición no es entre la Derecha y la Izquierda, sino entre quienes mandan y quienes obedecen, quienes ejercen la dominación y quienes aceptan su sumisión… entre los de “arriba” y los de “abajo”.
Uno de los pocos que entendieron esta “verdad” (aunque quizás todavía a medias) es el EZLN… con su eslogan “abajo y a la izquierda” (aunque quiero suponer que al emplear la palabra izquierda se refieren al lugar del corazón y no al habitual posicionamiento político.)

abril 08, 2008

DIGNIDAD, PRECIO Y MERCADO



Todo tiene o un precio o una dignidad. Se puede sustituir lo que tiene un precio por su equivalente; en cambio lo que no tiene precio, y por lo tanto equivalencia, es lo que posee una dignidad.

Emmanuel Kant, 1785.


Por lo tanto para preservar un mínimo de dignidad en nuestras sociedades seria necesario establecer algunos santuarios en los cuales el Mercado fuese terminantemente proscrito.

Dany Robert Dufour, 2007.


Puras buenas intenciones y utópica pretensión dado que la vida misma, todo lo vivo, hasta la vida humana, ya fueron absorbidos por la Mercancía. Hoy todo tiene un precio o esta en vía de tenerlo.

Yo, sin fecha presente y con futuro más que previsible.

APARIENCIA, SEDUCCION Y EFICIENCIA


Jean Baudrillard ha escrito muchos textos y libros cuya temática tiene que ver con la centralidad de las nociones de la apariencia y la seducción en esta época que se da en definir como posmoderna.


Libros todos muy interesantes para mi, pero que se quedaban en la teorisación, sin “conexión” directa con situaciones concretas, vividas por mi… hasta que hace unas cuantas semanas pude presenciar una situación en la cual la apariencia y la seducción eran centrales.Fue en la ciudad de León, en una “feria” denominada ANPIC cuya finalidad es poner en contacto proveedores y potenciales compradores de la industria del calzado. Aburrido por tal liturgia, decidí apartarme y sentarme en una “área de consumo”… no para consumir cualquier bebida, sino para leer.

Resulto que dicha área se encontraba a un lado del “stand” de la empresa multinacional Coats (cuya aparente razón por estar en esta feria radicaba principalmente en la fabricación de hilos para la industria del calzado).

Trabajando yo mismo para una empresa que se dedica también a la fabricación de hilos, no era la primera vez que me tocaba ver, o estar cerca de un stand de Cotas. Desde muchos años antes me había percatado que dicha empresa era la que hacia el mayor esfuerzo para intentar aparentar lo que se cree entender como “modernidad”… destacar de la “medianidad” de las demás empresas mediante la puesta en escena de una cierta espectacularidad, principalmente basada en unos juegos de luces y sonidos “apoyando” (tratando de resaltar) la presencia de jóvenes y guapas edecanes.

Sin embargo, en esta ocasión, la puesta en escena de esta apariencia y seducción me pareció mucho mas acentuada que en las anteriores ocasiones.

Sobra decir que el producto que se supone querer vender (canalizar hacia el potencial cliente) se encontraba prácticamente ausente de la escenificación. Casi ninguna presencia de hilo como tal (real), solo imágenes, ilustraciones estilizadas, en busca de una perfección fotográfica (pretendidamente artística) que las alejaba a todas luces de la realidad más real y común. Aquí no se trata de que el cliente pueda acercarse al producto, ver su textura, tocarlo, mucho menos verlo “trabajar” en alguna maquina, sino presenciar (que es mucho mas que ver) la perfección (la cual como todos sabemos no es de este mundo). En este sentido era muy sintomático que el poco producto real estuviese presentado en unas jaulas de vidrio.

Si no hay producto, ¿hace falta que haya vendedores?.

El personal “profesional” se reducía al mínimo indispensable; tres vendedores uniformados que hacían todo lo posible para tratar de pasar desapercibidos. Nada de llamar la atención del posible cliente que deambulaba por los pasillos. Harían preguntas técnicas… porque, cuanto, cuando… y de lo que menos se trata es de entrar en este terreno.

Tratándose de recurrir a la seducción y no a la racionalidad, la atracción es clave… y que mas atractivo que la conjunción de juventud, belleza y sexo.

Dos edecanes de sexo femenino, de entre dieciocho y veintidós anos, verdaderas exponentes de los actuales cánones de la belleza centroeuropea, súper delgadas, con la vestimenta que se requiere no únicamente para resaltar (como venia sucediendo hasta ahorra) las redondeces que se requieren en los lugares que se requieren (bustos y nalgas) sino también de manera muy explicita el sexo que resalta un short tan pegajoso que parece una segunda piel.
Muy llamativa novedad, el edecán de sexo masculino.
Joven efebo (sin duda hombre pero con una apariencia lo suficientemente afeminada), vestido con un jean lo suficientemente pegajoso para que resalte en forma muy evidente lo abultado de su sexo masculino, así como una camiseta que resalta la musculatura de sus brazos, torso, pectorales y abdominales.

Obviamente, toda esta juventud, belleza y sexo tan explicito no se encuentra en el stand para informar, contestar preguntas técnicas… sino para atraer la vista. Incluso ni tratan de atraer el paseante hacia el stand, abordándolo, buscando entablar alguna conversación. No parecen ni siquiera seres humanos…son parte de la decoración, son objetos, maniquíes dotados del don de la palabra… pero, como se acaba de mencionar, no para intentar entablar alguna conversación con los posibles clientes… sino para hablar animadamente entre ellos. En las casi dos horas que los estuve observando fue lo único que hicieron, hablar entre ellos, sin interesarse en lo mas mínimo en el entorno. Ni en los “técnicos” (que sea dicho de paso no hacían tampoco otra cosa que hablar entre ellos) ni en quienes pasaban y se los quedaban viendo.

No se que habrá sucedido después de que me canse de observarlos de reojo mientras trataba de seguir leyendo. Pero en todo este tiempo, y de todos los que tenia en mi campo de visión, este stand fue sin lugar a dudas el menos visitado de todos.

Al día siguiente, faltando todavía mas de una hora para que se diera por terminada la feria, fueron de los primeros (sino los primeros) en cerrar el stand e irse.

A que fue Coats a esta feria. A hacer puro acto de presencia, no creo.

Habrán leído Baudrillard y se habrán convencido de que en la posmodernidad la eficiencia mercantil (obligatoria antesala de la eficiencia productiva) pasa por la apariencia y la seducción. No lo creo tampoco.

Lo extraño del caso es que una compañía que viene a exponer productos cuyos potenciales compradores son industriales, y no consumidores finales, emplee estrategias de apariencia y seducción cuando se supone que dichos compradores potenciales toman sus decisiones en base a supuestos racionales, básicamente fundados sobre la productividad y en ultima instancia la eficiencia.

La espectacularidad de la cual forman parte la apariencia y la seducción no esta peleada con la racionalidad y la eficiencia, sino que ya forma parte de estas… aun para quienes lo intuyen, sin saberlo.

Lo mas probable no es que Coats lo intuya sino que lo sabe. Lo extraño del caso siendo que juega en una cancha que ya no es la suya con unas reglas del juego que no son todavía las de los demás.

De todas las empresas presentes en esta feria, Coats es posiblemente la única que se pueda calificar de multinacional y/o transnacional. La única que seguramente ya dejo el capitalismo industrial “a la vieja usanza” para integrarse al nuevo capitalismo financiero. El capitalismo en el que las empresas que antes producían bienes lo siguen haciendo (aunque muchas se han transformadas y no lo hacen mas) pero ya se manejan de acuerdo a las nuevas reglas del juego en las cuales las ganancias ya no son una exigencia de los “dueños” sino de los accionistas (lo cual es una gran diferencia tanto en cuanto a las exigencias como en cuanto al método de consecución de estas), y estas ya no dependen esencialmente de la venta de los productos fabricados sino de las transacciones financieras para las cuales la producción y venta de bienes no son mas que el “soporte” material.
Si así fuese, y estoy plenamente convencido de que lo es, que importancia tiene para una empresa de este calado exhibir productos para una industria manufacturera productora de calzado en un espacio en el cual esta producción se encuentra en franco declive por haberse ido a otros espacios mas rentables para quienes se aferran al viejo capitalismo industrial.

La presencia de Coats en la ANPIC no tenia mas razón de ser que la de mostrarse (exhibirse ella y no sus productos)… y consecuentemente escogió la mejor manera de hacerlo… la que la sitúa en mayor sintonía con “las estrategias de comunicación” de esta nueva fase del capitalismo… que pasan por la apariencia y la seducción.

marzo 17, 2008

CUANDO UN ASESINATO A SANGRE FRIA SE CALIFICA DE IMPRUDENCIAL Y LOS ASESINOS SE LO TOMAN A BROMA



La Fiscalía General del Estado ha ordenado que se investigue si tres guardias civiles de Ceuta cometieron un delito de homicidio por imprudencia al "pinchar" los salvavidas de cuatro inmigrantes subsaharianos. Uno de ellos murió ahogado. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 26 de septiembre de 2007. Una embarcación de la Guardia Civil con tres agentes interceptó a cuatro inmigrantes (tres hombres y una mujer) que intentaban llegar a nado a Ceuta desde la costa marroquí. Los agentes les detuvieron, les esposaron y volvieron con ellos a aguas marroquíes. Les empujaron al agua y les pincharon con un cuchillo los salvavidas que llevaban, según el fiscal.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Ceuta abrió diligencias hace unos meses, tras la denuncia presentada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Los guardias civiles ya han prestado declaración ante el juzgado.

El hombre fallecido era un senegalés de 29 años, que "comenzó a pedir auxilio diciendo que no sabía nadar". Los agentes se lo tomaron "a broma y se rieron", según el escrito del fiscal. Poco después se percataron de la realidad y un guardia civil se tiró al agua para sacar al inmigrante y tratar de reanimarle, pero ya era demasiado tarde. Efectivos del Emergencias estuvieron más de una hora en una cala ceutí realizando sin éxito maniobras de reanimación. Sólo pudieron certificar su muerte.

CEAR añade en su denuncia, en la que cita como testigo a otro de los inmigrantes de aquella expedición, que cuando los sin papeles llegaron a la costa marroquí de Beliones, junto a la frontera este de Ceuta, los agentes de ese país se negaron a aceptar al que presentaba "signos claros de agonía", por lo que la Guardia Civil llamó a una ambulancia de Ceuta, que tardó casi una hora en llegar, y dos camilleros recogieron al hombre cruzando por la cancela fronteriza, en lugar de la frontera oficial.

El fallecido fue enterrado en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta como no identificado, si bien las gestiones de la CEAR determinaron que se trataba de Laucling Sonko, de 29 años, nacido en Samboulandian (Senegal), que tenía una hermana, un cuñado y un primo con residencia legal en Vícar (Almería).

Los otros tres inmigrantes eran un hombre de Costa de Marfil y un hombre y una mujer cameruneses, que sufrieron hipotermia, magulladuras y heridas como consecuencia de la presunta acción de los guardias civiles.


Tomado del periódico "El Pais"

ROCÍO ABAD - Ceuta - 17/03/2008

marzo 15, 2008

DE APARIENCIAS




GUERRILLEROS
ACUSADOS DE NARCO TERRORISTAS




JEFES DE ESTADO
EMINENTEMENTE NARCO TERRORISTAS

marzo 03, 2008

DE INMIGRANTES



Y MUROS



En estos días (finales de febrero y principios de marzo) se dan dos importantes procesos electorales (importantes para quienes creen en la falacia de la democracia). En España, el PSOE y el PP (junto con algunos comparsas mas) se disputan la “gobernanza” (el poder de gestionar los intereses de la elite de esta ¿nación?). En los USA, Barack Obama e Hillary Clinton se disputan la nominación de su partido para poder disputar el ejercicio del poder contra el candidato del partido adverso (aquí, siendo la democracia mucho mas eficiente, se saltan el inconveniente de comparsas que no hacen mas que estorbar la efectividad de la tal gobernanza).


Llegado el momento clave de las campañas electorales (es decir a cuarto para las doce o la ultima recta antes de la meta) surge, como por arte de magia, la temática de la inmigración… ya sea para hacerse con los votos de quienes culpan a los “extranjeros” de todos los males que padecen… ya sea para solicitar los votos de quienes “valoran los derechos humanos” de estos mismos extranjeros o incluso los votos de los mismos inmigrantes que se hayan integrados a la comunidad y que representan un mas que apreciable caudal de votos (que, en una cerrada competencia, pueden ser decisivos).


Por unos cuantos días, serán… “el origen de todos nuestros males”… “los pobres e indefensos infelices con quienes nos ensañamos y que nos debemos de proteger”… o “los héroes anónimos e invisibles que cuidan nuestros niños, nuestros viejos, y hacen los trabajos que no queremos hacer, el indispensable sustento de nuestro crecimiento.”


Los satanizamos, los odiamos, los compadecemos, podemos reconocer su utilidad… pero no su humanidad.


En este mundo donde reinan las leyes del mercado y la democracia, este mundo de objetos y signos… estos viajeros en busca del mínimo indispensable al sustento de sus propios cuerpos y los de su familia… nos son invisibles… y cuando no nos queda mas remedio que voltear nuestra mirada hacia su fantasmagórica presencia… vemos objetos y signos… consideramos, analizamos, calculamos el costo/beneficio de su presencia en nuestro suelo, nuestro espacio.


De vez en cuando, sentadotes frente a la “caja idiota”, un señor nos da a ver algunos (o de preferencia una multitud) de estos seres, en su propio espacio, esqueléticos, el vientre a punto de reventar, un enjambre de moscas sobre sus rostros (ojos desorbitados y bocas secas)… niños moribundos chupando senos sin leche… nos emocionamos … el señor en cuestión pide ayuda, nuestra cooperación, nuestra compasión… puede que cambiemos de canal… puede que una lagrima ruede sobre nuestra rosada mejilla… puede que nos embargue un muy cristiano sentimiento de culpa y que hagamos un cheque por cien o mil pesos.


Pero son imágenes… están allá… lejos… muy lejos.


Organizaciones humanitarias (de cuyos integrantes no se pone en duda su buena fe y su genuina entrega, pero son también nuestra buena conciencia) recolectaran, mandaran, distribuirán nuestros caritativos donativos, pero también las toneladas de alimentos cuya falta de demanda comerciable amenaza el adecuado nivel de los precios, así como los medicamentos en fase de experimentación para la cual estas poblaciones serán los perfectos conejillos de Indias. Unos cuantos magnates de sensible corazón y sincero altruismo contribuirán donando, de preferencia con gran despliegue publicitario, ¿considerables? sumas que descontaran de los impuestos que tratan de no pagar.


Estamos dispuestos a compadecerles, a ayudarles si hace falta… pero que se queden allá, en su tierra, en su mundo… que no invadan nuestro espacio, nuestro mundo.


Las mercancías y los signos pueden (y deben) circular libremente por todo el mundo (de esta pretendidamente libre, pero de hecho mas que unilateralmente controlada, circulación depende en gran medida nuestra prosperidad… y su miseria) pero ellos no… por favor no… que se queden allá… que no vengan a ensuciar nuestro suelo, contaminar nuestro aire, afear nuestro entorno… quitarnos nuestros empleos, comerse nuestro pan…. robarse nuestras mujeres.


Que la buena marcha de nuestra economía y la garantía de nuestro bienestar, requieran de algunos… esta bien… ni modo, que le vamos hacer… pero que podamos decidir, nosotros, de cuantos, quienes, como y para que les dejaremos entrar. Los demás que se queden en su casa… al fin y al cabo que si se mueren de hambre… es su culpa, la de su “manera de ser”…¡banda de flojos!.


Este es el problema… son diferentes… no se nos parecen… vienen aquí con sus costumbres, sus “maneras de ser”… tan diferentes de las nuestras. Si los dejáramos… vendrían marabuntas huyendo de la miseria (que se merecen por incapaces)… con su galopante y descontrolada tasa de natalidad (evidente signo de su todavía parte de “animalidad” o por lo menos inferioridad), al rato nos sobrepasarían en numero… y quien sabe lo que seria de nosotros, de nuestra identidad, de nuestros valores… el fin de nuestra civilización, LA civilización.


Los que dejemos entrar… eso si… que se integren… que adopten nuestro “estilo de vida”… que hablen nuestro idioma con toda la debida corrección… que sepan la gloriosa historia que nos legaron nuestros antepasados… que se comporten como nosotros, que sean como nosotros.


Aunque, pensándolo bien, tampoco hay que exagerar. Que se nos parezcan… eso si… pero de ahí a que sean nuestro iguales… queda todavía un buen trecho por recorrer… son palabras mayores… quizás algún día, a quienes sean bien portados, se les pueda conceder el derecho a ser participes del juego democrático (al fin y al cabo que este es solo la puesta en escena de la legitimación de decisiones tomadas de antemano por quienes ejercen la dominación) pero hasta ahí, por lo demás tendrán que aceptar (de buena manera) seguir siendo parte de lo que, en nuestro mundo, es su verdadero mundo… el de la exclusión.


Porque no nos olvidemos que hay (siempre ha habido y seguirá habiendo) dos mundos. El de quienes ejercen la dominación en beneficio de sus propios intereses y el de los excluidos de este mundo. El otro mundo (impresentable y por lo tanto inexistente), es el de quienes no tienen mas opción que la de su sumisión a quienes sirven fielmente (y por favor calladamente) con la única esperanza de poder disputarse entre ellos la migajas que caen de la mesa del banquete de la elite y la ilusión (siempre, oportunamente y/o violentamente, frustrada) de poder acercarse al poder (que no a la dominación).


Un muro, mas alto e infranqueable que la virtual cortina de hierro, el muro de Berlín, el muro que separa Israel de los palestinos, el electrificado entre África y España o el que se edifica en la frontera mexicano estadounidense.


El muro infranqueable entre dos mundos, el mundo de los pobres y sumisos… y el mundo de los ricos y poderosos.


El muro que separa el Norte capitalista del Sur, capitalista también, pero explotado y pobre. El mundo de quienes se benefician del sistema capitalista y pretendidamente democrático y el de todos los excluidos… los de afuera y los de adentro.


Excluidos, los que se encuentran dentro y afuera del mundo verdadero (siendo el otro negado), los que se encuentran detrás de los muros virtuales (los de las mentes cooptadas y los múltiples y sofisticados o burdos controles) y los muros verdaderos (los que separan Estados y espacios, los electrificados que separan las mansiones de las chozas, los de las prisiones donde van a parar quienes tienen la osadía de rebelarse o simplemente cuestionar la existencia de esta separación).


Muros… y mas muros… imposible de derribarse… mientras los excluidos… masivamente… no derriben los que tienen en sus cabezas.


O sea que los del Mundo Feliz pueden respirar… tranquilos y felices… por un buen rato más.


Aunque de vez en cuando las oleadas de estos seres de otro mundo nos permiten gozar del escalofrió tan necesario para el “relleno” de nuestra ausencia… la indispensable comidilla con nuestros vecinos… al tiempo que son una bendición para los interesados intereses (valga la redundancia) de quienes buscan nuestro voto.


Nota al margen: En nuestro querido y mágico México, tenemos la gran ventaja de poder contar tanto con la entrada como con la salida de estos seres migrantes (inmigrantes como emigrantes)… como con la existencia de dos mundos, mucho, pero mucho muy diferenciados y alejados el uno del otro.

Nuestros políticos (siempre muy ocurrentes) dirían que…”somos diversos”… con lo cual la verdadera e indudable riqueza de la diversidad humana nos permite ocultar la desgracia de la tan pronunciada desigualdad.